Transformar la Educación y mejorar el Aprendizaje

Guillermo Tamarit*07-07-2022 19:30

Transformar la educación: no se trata de cambiar sino de mejorar la experiencia del aprendizaje a lo largo de la vida. La situación que enfrenta la humanidad exige una gran transformación de la educación para consolidarla como la herramienta esencial en el proceso de reparación de las injusticias del pasado y en el desarrollo de un trabajo cooperativo que nos conduzca a un futuro más sostenible y justo.

Es necesario garantizar el derecho al aprendizaje a lo largo de toda la vida, proporcionando a todas las personas los conocimientos y las competencias que necesitan para desarrollar al máximo su potencial y vivir con dignidad. El proceso educativo ya no puede limitarse a un único periodo de la vida ni a una lógica de acceso que excluya a los sectores más vulnerables; personas de todas las edades y en todos los contextos deben contar con diversas oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, tanto para el acceso y mejora de sus desempeños laborales como para el desarrollo personal.

Formas de reinventar la educación superiorADVERTISING

La convocatoria de UNESCO a la Cumbre “Transformando la educación 2022”, los días 29 y 30 de junio puso en marcha el debate que articulará la declaración sobre la educación postpandemia que suscribirán los países en la reunión de la Organización de las Naciones Unidas en septiembre de este año.

La agenda planteada hace epicentro en 6 ejes:


La garantía del derecho a la educación de calidad a lo largo de la vida.
La educación entendida como proyecto público y bien común.
La defensa de los sistemas democráticos frente al crecimiento de un sentimiento populista identitario y, al mismo tiempo, un avance de
la participación ciudadana que desafía la discriminación y la injusticia en todo el mundo.
El desarrollo de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, que establecen nuevos desafíos en el mundo del trabajo.
La agenda de la sostenibilidad, las políticas de género y la lucha contra la discriminación.

El rol y la participación de las Universidades.

Este debate se da teniendo como contexto un número trágico que no puede hacer que agudizar nuestra preocupación y nuestro sentido de la responsabilidad: 710 millones de personas no saben ni leer ni escribir en el planeta, de esa cifra 2/3 son mujeres.

La posición argentina en los intercambios fue expresada por el Ministro de Educación Jaime Perczyk que, como voz de América Latina y el Caribe, incorporó 3 ejes al debate:

1. Una definición taxativa: detrás de cada derecho a garantizar debe haber un presupuesto que lo haga realidad.

2. Los alumnos y su derecho a estudiar se encuentran en el centro de la escena de la educación. Su derecho es el más importante y a la vez el más frágil, por lo que todos quienes participan del proceso deben asumir la obligación de garantizarlo.

3. El desarrollo de la educación debe realizarse con los trabajadores. Ni contra los trabajadores, ni sin los trabajadores. Resultan un actor determinante en la posibilidad de garantizar más y mejor educación.

Este conjunto de reflexiones resultó de impacto, al punto tal de ser señaladas en las reflexiones finales del encuentro. En los debates aparecieron distintos interrogantes, poniendo particularmente en foco los que refieren a la educación de la post-pandemia: ¿Quiénes pagarán el precio de la pandemia? ¿Lo harán por el resto de sus vidas? ¿Cuáles serán las consecuencias sociales intergeneracionales?

La resiliencia, entendida como habilidad frente a los cambios y la incertidumbre, aparece como una respuesta primera a estos interrogantes. Ahora bien, este “músculo” a desarrollar en la reconfiguración del mundo post pandemia, no puede librar su crecimiento a las asimetrías que paradójicamente viene a corregir. En este compromiso resulta esencial no dejar a nadie atrás y esta responsabilidad implica esbozar un nuevo contrato social para la educación: con justicia social, económica y medio ambiental.

La educación argentina: reflexiones e iniciativas para salir del laberinto

Es a partir de allí que se vuelve necesario preguntarnos qué debemos seguir haciendo y qué debemos dejar de hacer. Sincerar nuestros “éxitos y nuestros fracasos” como un paso esencial para el desarrollo de una conducta reparadora que nos permita priorizar a la educación como herramienta fundamental para el paso de una construcción de ciudadanía “nacional” al de una ciudadanía “global”. Esto es pensarnos mundial y globalmente a partir de nuestras propias realidades para construir un objetivo común que nos permita pensar en un futuro compartido sin resignar nuestras identidades. En ese sentido, trabajar en la solución de nuestros propios problemas es contribuir a la resolución de los desafíos que plantea el nuevo escenario global.

 *Rector de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA).

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